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Jorge Su谩rez-V茅lez
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El riesgo de una crisis "Made in China" (I)

16 de noviembre de 2007, 09:39 AM

Cada vez parece haber menos duda sobre la posibilidad de que la econom铆a de los Estados Unidos entre en una recesi贸n. Si bien el crecimiento reportado en el tercer trimestre (3.9%) parece robusto, es crucial poner esa cifra en un contexto relativo.

Empecemos por lo que ha ocurrido en el pasado, antes de momentos recesivos en la econom铆a estadounidense. En el segundo trimestre de 2000, 茅sta creci贸 6.4%; en el primer trimestre de 1990, 4.7%. En ambas ocasiones, los trimestres de aparentemente fuerte crecimiento fueron el pre谩mbulo a una recesi贸n.

En esta ocasi贸n, la cifra tuvo componentes no repetibles que la hicieron parecer m谩s fuerte de lo que es. Primero, la industria automotriz se apresur贸 a hacerse de inventarios ante la posibilidad de una huelga; los precios de la gasolina bajaron en el trimestre, a pesar de que los precios del crudo estaban claramente al alza; por 煤ltimo, el gasto en defensa acumulado en los 煤ltimos tres a帽os se junt贸 en los 煤ltimos dos trimestres, contribuyendo por s铆 solo a medio punto porcentual de crecimiento del PIB cada vez (鈥淢errill Lynch, Weekly guidebook for the global investor鈥; Noviembre 2, 2007).

Todo apunta a que el crecimiento en el cuarto trimestre debe estar en niveles entre cero y uno por ciento, mientras que el precio de los bienes ra铆ces a nivel nacional seguir谩 mostrando una ca铆da que no tiene precedente, y contin煤a influyendo en complicar un mercado de cr茅dito que ya es dif铆cil.

Lo que en general se dice es que la econom铆a estadounidense va en picada y no tiene remedio; pero que no importa, debido a que econom铆as como las de Brasil, Rusia, la India y particularmente la de China, compensar谩n por la ca铆da en el consumo estadounidense.

Estoy en desacuerdo en casi cada componente de esa frase. Primero, creo que a pesar de que la crisis est谩 siendo originada en los Estados Unidos, este pa铆s tiene 鈥揷omo he dicho anteriormente- un nivel de flexibilidad que le permitir谩 recorrer el ciclo con relativa agilidad. Es el resto del mundo lo que me preocupa.

Una parte de mi consternaci贸n proviene del hecho de que, en general, pocos ven venir un problema en China. Si de una crisis se trata, cuando escuche que todo el mundo est谩 preocupado por lo que viene, no se angustie; seguramente hay suficientes provisiones para el desastre como para que 茅ste no ocurra. Las grandes crisis ocurren cuando son inesperadas.

Por eso, el mercado de China es hoy relevante. Independientemente del tama帽o de la econom铆a de ese pa铆s con respecto al mercado mundial, la alta demanda de materias primas y de bienes de consumo de mil trescientos millones de chinos tiene un impacto positivo en el precio de 茅stos. Sin embargo, su contracci贸n ser铆a preocupante si ocurriera en forma simult谩nea con una desaceleraci贸n en los Estados Unidos.

S铆; existe la posibilidad de que la expansi贸n china contin煤e 鈥揹ada la fuerte inversi贸n relacionada con los Juegos Ol铆mpicos de 2008- mientras la econom铆a estadounidense se desacelera, y que m谩gicamente empiece la recuperaci贸n estadounidense cuando sea el turno de los chinos para mostrar menor crecimiento. Pero es cuando menos intelectualmente interesante preguntarnos qu茅 pasa si la sincronizaci贸n de ambas crisis no es perfecta.

Nadie parece poner en duda la continuidad que tendr谩 la expansi贸n china. Como siempre ocurre, se hace un ejercicio de simplemente extrapolar el brutal crecimiento que ha tenido la econom铆a de ese pa铆s en los 煤ltimos veinte a帽os, un promedio anual de casi 10% desde 1978). La econom铆a de Jap贸n, por ejemplo, creci贸 9.5% de 1950 a 1970, pero s贸lo 4.7% en los setenta y 1% en los noventa.

Crecer tan r谩pidamente puede poner estr茅s en varios factores. Yo veo tres eslabones d茅biles que amenazar谩n con al menos desacelerar o, en el extremo, con descarrilar el proceso de crecimiento:

  1. La creciente aparici贸n de inflaci贸n en la econom铆a.
  2. Que reviente la burbuja que se ha formado en el mercado de valores; particularmente si 茅sta demora en estallar, pues ir谩 siendo una amenaza creciente al patrimonio de millones de familias chinas.
  3. El potencial de conflicto social en caso de una simple desaceleraci贸n del crecimiento, a煤n cuando no se caiga en un estancamiento.

Empecemos por la aparici贸n de la inflaci贸n. Como dije en uno de mis 煤ltimos escritos, por primera vez desde que China se convirti贸 en una potencia exportadora, est谩n 鈥渆xportando inflaci贸n鈥 a los Estados Unidos. Es decir, que los precios medidos en d贸lares de los productos que exportan est谩n aumentando.

En el mes de agosto, la tasa de inflaci贸n anual aument贸 a 6.5% (Ramzy, Austin; 鈥淐hina鈥檚 Next Big Export: Inflation鈥. Time, octubre 11, 2007). La inflaci贸n ha hecho su aparici贸n en China principalmente debido al incremento en los precios de comestibles b谩sicos. La comida es un tercio del 铆ndice de precios al consumidor chino. Los precios de la carne y el pollo han aumentado 49% desde mediados de 2006 y los precios de los bienes ra铆ces aumentan a una tasa anual de 10%.

Es interesante analizar el origen de estos problemas. Por una parte, una epidemia en la poblaci贸n porcina 鈥搇a principal fuente de prote铆na en la dieta china- ocasion贸 que se sacrificara a 70,000 puercos, forzando a que se utilizara una reserva estrat茅gica de 30,000 toneladas de carne de puerco para estabilizar los precios. Sin embargo, 茅sta es s贸lo parte de la historia.

El hecho que haya aumentado el poder adquisitivo de una parte de la poblaci贸n ha llevado a que se incremente en general la demanda por carne. Eso explica, en parte, el incremento en los precios internacionales de granos como el ma铆z y la soya. El precio de otro comestible importante, el aceite de cocina, subi贸 15% en los 煤ltimos meses debido a la abundancia de refiner铆as para bio-combustibles. El s谩bado pasado, tres personas murieron y 31 resultaron heridas por estampidas para comprar aceite con precio de oferta en la ciudad e Chongquing.

Pero tambi茅n el 铆ndice de bienes al productor para bienes manufacturados subi贸 3.2% y el de los productos de acero aumento en 10%. Los salarios para trabajadores urbanos crecieron 18% tan s贸lo en la primera mitad del a帽o. Hasta ahora, el crecimiento en la productividad ha compensado por el aumento en los sueldos. Pero, si siguen aumentando los precios de materias primas, los productores tendr谩n que empezar a reflejarlos en el precio de lo que venden.

La receta que deber铆a seguir el Banco Popular de China, el banco central, ser铆a empezar a aumentar las tasas de inter茅s para hacer frente a la presi贸n inflacionaria. Sin embargo, esta medida ser铆a incompatible con la pol铆tica de mantener al yu谩n barato. Cualquier incremento en la tasa de inter茅s se reflejar铆a en mayor demanda por yuanes, particularmente ante la expectativa de que la Reserva Federal de los Estados Unidos siga bajando las tasas en d贸lares. La combinaci贸n de lo anterior complica las cosas. El hecho de que las tasas de inter茅s en China sean tanto menores al crecimiento nominal del PIB, genera una pol铆tica monetaria que est谩 lejos de ser restrictiva.

Las reservas internacionales del banco central crecen a un ritmo acelerado. Debido al esfuerzo por mantener bajo el precio de la moneda local, el banco central tiene que vender yuanes y comprar d贸lares constantemente. Usualmente, el banco central tendr铆a que emitir bonos para recoger el excedente de yuanes que inunda al mercado cuando se hace esa transacci贸n en forma masiva; a esto se le denomina 鈥渆sterilizaci贸n鈥. Sin embargo, el fuerte crecimiento en la base monetaria china indica que 茅sta no se est谩 haciendo del todo, y el exceso de 鈥渙ferta鈥 de yuanes se convierte en s铆 mismo en un acelerador del proceso inflacionario.

Las autoridades monetarias chinas est谩n contra la pared y tendr铆an que dejar que el yu谩n simplemente se reval煤e. As铆, podr铆an aumentar las tasas de inter茅s, adoptando una pol铆tica monetaria restrictiva; y permitir铆an la contracci贸n de la base monetaria, quit谩ndole presi贸n a la inflaci贸n.

El problema radica en que los chinos aseguran que est谩n en un punto igual al que estuvo la econom铆a japonesa en 1989: altas tasas de ahorro (el consumo como porcentaje del PIB ha bajado de 47% hace 15 a帽os a 36% el a帽o pasado; mientras que en los Estados Unidos es 70%), bajas tasas de inter茅s reales, precios de los activos en fuerte alza, un gran super谩vit en cuenta corriente, y enorme presi贸n al alza en su moneda. Por eso, han dejado que el yu谩n se aprecie s贸lo 10% contra el d贸lar desde julio de 2005 (鈥淗ow fit is the panda?鈥; The Economist, septiembre 27, 2007).

Est谩n convencidos de que lo que provoc贸 la debacle que ha llevado a 17 a帽os de 铆nfimo crecimiento despu茅s de la bonanza japonesa fue la revaluaci贸n del yen a final de los ochenta. Es ir贸nico pensar que, probablemente, lo que s铆 provoc贸 el desastre fue el hecho que el banco central japon茅s haya mantenido una pol铆tica monetaria expansiva a pesar del fuerte aumento en los precios de la bolsa, los bienes ra铆ces y otros activos. Posteriormente erraron al rev茅s, al no estimular con contundencia con una pol铆tica monetaria expansiva una vez que las burbujas estallaron.

Por eso, es importante ver el otro elemento clave dentro de este an谩lisis, la evidente burbuja en el mercado accionario chino; y tambi茅n entender si existe una situaci贸n social que permitir铆a un menor nivel de crecimiento econ贸mico, sin generar conflictos sociales. Pero esos temas tendr谩n que esperar a las pr贸ximas semanas.

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