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Inversi贸n sin fronteras


Jorge Su谩rez-V茅lez
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R茅quiem de Inversi贸n sin Fronteras

31 de enero de 2009, 06:57 AM

El mundo entero parece estar gradualmente d谩ndose cuenta de que la tremenda crisis econ贸mica que empez贸 a manifestarse en Estados Unidos el a帽o pasado no es un problema exclusivo de ese pa铆s. Las absurdas teor铆as que hablaban de la inmunidad de ciertos pa铆ses o regiones al 鈥渃ontagio鈥 est谩n a煤n m谩s devaluadas que todas las clases de activo en los mercados.

El mundo globalizado tiene infinidad de mecanismos de conexi贸n financiera no s贸lo por el vigoroso comercio internacional, sino tambi茅n por la presencia de intermediarios financieros con exposici贸n global. 脡sta se da ya sea por la presencia f铆sica en otros pa铆ses, o por haber invertido en valores emitidos por gobiernos o empresas de pa铆ses diferentes al de origen.

Seg煤n una excelente publicaci贸n escrita por Olivier Blanchard, profesor de MIT (The crisis: Basic mechanisms and appropriate policies; diciembre 29, 2008), la exposici贸n al resto del mundo de los bancos procedentes de los cinco pa铆ses m谩s industrializados se increment贸 de 6.3 billones (millones de millones) de d贸lares en el a帽o 2000 a 22 billones en junio de 2008, 4 billones de los cuales estaban en mercados emergentes. Ese nivel de inversi贸n asegura un fugaz contagio.

Es significativo preguntarnos qu茅 hizo que creciera tan r谩pidamente el apetito por tomar riesgo originado en otros mercados. Seg煤n otro prominente economista de la misma universidad 鈥揗IT- Ricardo Caballero (A global perspective on the great financial insurance run: Causes, consequences, and solutions; enero 23, 2009), lejos de que la explicaci贸n est茅 en el deseo de alto rendimiento, el origen se explica por la escasez de instrumentos financieros para proteger valor que se manifest贸 a fines de los noventa.

El incremento en la demanda provino no s贸lo del envejecimiento de las poblaciones de Jap贸n y Europa, sino tambi茅n de la integraci贸n de pa铆ses altamente ahorrativos a la demanda global por instrumentos financieros, a la precavida respuesta de pa铆ses emergentes como consecuencia de crisis financieras previas y a la estabilidad de econom铆as productoras de materias primas.

Seg煤n Caballero, esa creciente demanda por instrumentos 鈥渟eguros鈥 es lo que explica la fuerte baja en las tasas de inter茅s estadounidenses, no s贸lo la relejada pol铆tica monetaria de la Reserva Federal de Greenspan.

驴Por qu茅 es esto relevante? Lo es por dos motivos. Primero, porque para saciar esa demanda los 鈥渃reativos鈥 banqueros de Wall Street dise帽aron instrumentos 鈥渟eguros鈥 cuya calidad crediticia se explicaba no por la fortaleza financiera del emisor, sino por la certeza de que si se empaquetaba a cientos de emisores de baja calificaci贸n de cr茅dito en una canasta, 茅stos no dejar铆an todos de pagar al mismo tiempo.

Eso, entonces, satisfac铆a dos prop贸sitos. Primero, alimentaba a esa creciente demanda por instrumentos que fuesen refugio de valor, mientras que permit铆a incrementar la cantidad de cr茅dito disponible para deudores de baja calidad crediticia. Esta demanda creci贸 exponencialmente en respuesta al 鈥American Dream Downpayment Act鈥 firmado en 2003 por la administraci贸n Bush para proveer de 5.5 millones de viviendas a familias de escasos recursos.

Como dije la semana pasada, es precisamente la creaci贸n de estas complejas estructuras lo que le quit贸 transparencia a los balances bancarios, haciendo imposible valuar a ciencia cierta el nivel real de riesgo 鈥搚 descomposici贸n- que hay en 茅stos. Esto no s贸lo ha llevado a que a los bancos comerciales les sea imposible emitir papel comercial para fondearse, o convencer al p煤blico de que les pierda el miedo; incluso ha provocado que la 煤nica parte donde los ahorradores se sienten seguros es en la parte m谩s conservadora y de corto plazo de las emisiones gubernamentales donde est谩 hoy estacionado todo el ahorro.

Este an谩lisis puede generarnos un cierto grado de esperanza. Por una parte, esas enormes cantidades de recursos no se quedar谩n para siempre inm贸viles y resignadas a rentabilidades nulas. Cuando los mercados recuperen la confianza 鈥搇o cual no ocurrir谩 pronto, pero s铆 ocurrir谩- es posible que se genere una redistribuci贸n colosal y r谩pida hacia activos m谩s rentables conforme se generalice la sensaci贸n de que no pueden perderse las gangas que hoy abundan en el mercado. Por otra parte, si ese es el caso, quiz谩 es en esa necesidad de tener 鈥渟eguros鈥 donde deben enfocarse los esfuerzos de los gobiernos que intentan estabilizar la situaci贸n.

Sin duda, uno de los factores m谩s devastadores de esta crisis ha provenido de la sensaci贸n que tienen muchos inversionistas que pensaban haber comprado alg煤n tipo de seguro, y que hoy descubren que esa cobertura no existe. Por ejemplo, en el mercado hab铆a tres billones de d贸lares de emisiones aseguradas por 鈥渕onoliners鈥[1]. Sin embargo, esa sensaci贸n de seguridad desapareci贸 cuando en una situaci贸n de riesgo extremo el mercado ponder贸 que las monoliners no podr铆an cubrir ese nivel de emisiones teniendo tan s贸lo 34 mil millones de d贸lares de capital propio.

Esa realizaci贸n llev贸 a que hubiera ventas masivas de instrumentos que se percib铆an como de bajo riesgo s贸lo bajo el amparo de la monoliner, pero no sin 茅ste.

Lo mismo pasa con los CDS鈥檚 (鈥渃redit default swaps鈥), otro tipo de seguro contra riesgo crediticio, en el cual la inestabilidad de los intermediarios financieros que ofrecen cubrir el riesgo gener贸 duda que se ha manifestado en la fuerte ca铆da en los precios de las emisiones.

Esa es la teor铆a de Caballero, que la estabilizaci贸n de los mercados comenzar谩 cuando regrese la confianza por el seguro. Eso permitir谩 el gradual regreso hacia activos que no est茅n tan a prueba de balas como un bono de corto plazo emitido por el Tesoro estadounidense.

Sin embargo, entendamos que de lo que se est谩 hablando es de que simplemente empiece el proceso de normalizaci贸n de los mercados, de que gradualmente se vuelva a distribuir el ahorro entre diferentes clases de activo, lo que llevar铆a a una paulatina recuperaci贸n de los precios y que se reflejar铆a, por ejemplo, en un incremento en los niveles de capitalizaci贸n de los bancos y de recuperaci贸n de los patrimonios familiares. Conforme esto ocurra, el consumo pudiera empezar lentamente a recuperarse.

Claramente, no estamos hablando 鈥損or mucho- de regresar a la bonanza en la cual est谩bamos. Esa se fue y quiz谩 no regrese en d茅cadas. Como dice David Rosenberg, el analista de Merrill Lynch, en este entorno no estamos hablando realmente de una recesi贸n sino de una depresi贸n. La diferencia entre una y otra es que un ciclo recesivo es mucho m谩s corto 鈥搕铆picamente alrededor de a帽o y medio- pues es provocado por un incremento en los niveles de inventarios conforme la demanda cae. En el proceso de reducir los inventarios, las empresas dejan de comprar y hay altos niveles de capacidad instalada que quedan ociosos. Eventualmente, la demanda se logra reactivar y la situaci贸n se normaliza. En una depresi贸n el problema es de endeudamiento excesivo, cuya normalizaci贸n pasa por una prolongada contracci贸n de la demanda y un fuerte crecimiento del ahorro. Ese es un proceso m谩s largo y lento, pues implica una venta masiva de activos y un prolongado cambio en patrones de consumo e inversi贸n para ir pagando lo que se debe.

Si 茅sta es una depresi贸n, es la primera desde la de los a帽os treinta, y s贸lo hubo otras cuatro en el siglo XIX. Si lo es, el proceso de ajuste ser谩 largo y delicado. Considerando que alrededor de 30% de la capacidad industrial estadounidense est谩 parada, tomar谩 mucho para que la capacidad vuelva a utilizarse y el empleo se recupere. El proceso de contracci贸n de 茅stos, de hecho, apenas est谩 empezando.

La situaci贸n laboral contribuir谩 necesariamente a complicar el ciclo. La tasa de desempleo real en Estados Unidos es de alrededor de 13.5%, si tomamos una definici贸n m谩s amplia que la de desocupaci贸n entre quienes activamente est谩n buscando trabajo (en cuyo caso es 7.2%). La Organizaci贸n Mundial de Trabajo dijo el mi茅rcoles 28 de enero que m谩s de cincuenta millones de trabajadores perder谩n su empleo este a帽o, como consecuencia de lo que vivimos.

Como esperaba, la presi贸n sindical ha comenzado. La primera huelga general en Francia paralizar谩 al pa铆s ante la muy 鈥渇rancesa鈥 demanda por 鈥減roteger al empleo y al poder adquisitivo鈥. Habr谩 que preguntarle a los obreros franceses de d贸nde creen que vienen los recursos para proveer esa protecci贸n.

La depresi贸n econ贸mica empieza y la psicol贸gica va de la mano de la primera. Me sumo a este sentimiento conforme, parad贸jicamente,esta columna es una v铆ctima m谩s de la crisis que en la misma pronostiqu茅 una y otra vez antes de que 茅sta empezara. Esta es la 煤ltima que se publica en este espacio, y mientras buscamos una nueva morada y comienzo tambi茅n mi blog, le ofrezco enviarle directamente lo que seguir茅 escribiendo y distribuyendo en forma semanal. Si desea recibirlo, simplemente m谩ndeme un correo a jorgesuarezvelez@yahoo.com.

Ha sido un privilegio comunicarme con usted en este espacio que me ha introducido a multiples relaciones y abierto la puerta para interesantes eventos y conferencias a lo largo de Am茅rica Latina. Espero me honre con su lectura en la vida despu茅s de este.



[1] Empresas aseguradoras dedicadas a cubrir el riesgo de no pago de un emisor de deuda. Es decir, si una empresa que emiti贸 un bono pierde la capacidad para pagarlo, la monoliner lo hace. Esto permite que el emisor tenga una mejor calificaci贸n de cr茅dito y un menor costo de financiamiento, a cambio de pagarle una prima de seguro a la monoliner.

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