|
|
Muchas veces en los 煤ltimos a帽os he pensado que al mundo le hac铆a falta una recesi贸n. No, no lo digo por masoquismo o por disfrutar de la miseria del pr贸jimo; lo pienso porque me parece que en los pa铆ses desarrollados hemos llegado a niveles de dispendio y frivolidad insostenible, y la prosperidad de los pa铆ses en el mundo en desarrollo parece hoy m谩s ef铆mera que nunca.
A largo plazo, la continuidad de una condici贸n estar谩 supeditada a la estabilidad de la otra. Es posible, por un rato, ignorarlo pero a la larga es un balance que tiene que conquistarse. Cuando ocurri贸 el 鈥渙nce de septiembre鈥 pens茅 que iba a resultarle evidente al mundo desarrollado que no es posible dejar que regiones enteras est茅n marginadas de la educaci贸n y del desarrollo.
El riesgo de permitirlo est谩 en el vac铆o de poder engendrado, en la incapacidad de lograr coexistir con vecinos sin esperanza de progreso, sin acceso a educaci贸n, ideol贸gicamente radicalizados, y pauperizados al extremo de ya no tener nada que perder. A m谩s de siete a帽os de ese evento, poco ha cambiado. Los piratas somal铆es nos recuerdan que aun pa铆ses relativamente marginales tienen la capacidad de transgredir y da帽ar a los pa铆ses con recursos, si se consiente que impere la anarqu铆a.
El brillante 鈥搚 a veces muy controversial- cient铆fico pol铆tico Samuel Huntington dec铆a que la distinci贸n m谩s importante entre los pa铆ses no es su forma de gobierno sino su grado de gobierno. Las incursiones estadounidenses en pa铆ses como Afganist谩n deber铆an partir de comprender que una victoria militar es imposible en una sociedad que ha sido quebrantada y que, por lo mismo, es imprescindible forjar v铆nculos comunitarios que impulsen la formaci贸n de asociaciones civiles y de partidos pol铆ticos que eventualmente den luz a una democracia duradera.
Esa fue la conclusi贸n del mismo Huntington cuando en plena guerra de Vietnam el presidente estadounidense Lyndon B. Johnson lo consult贸 al preguntarse por qu茅 si hab铆an gastado carretadas de dinero no lograban sentar las bases para que la sociedad vietnamita se estabilizara y progresara. El problema estaba en que se hab铆an devastado los v铆nculos sociales -que eran de naturaleza religiosa y 茅tnica- y que sustentaban el dominio del vietcong en la sociedad, y concluy贸 que tomar铆a mucho tiempo desarrollar otros alternativos.
驴Y qu茅 tienen que ver los pobres del mundo con la actual crisis concebida en Wall Street? En mi opini贸n, todo; como he dicho antes, uno de los grandes problemas que hoy enfrenta el mundo es el colosal desequilibrio entre los pa铆ses con balanzas de cuenta corriente inmensamente deficitarias, versus aquellos que generan d茅ficit igualmente inconcebibles. Como dice el analista del Financial Times Martin Wolf (Why Obama must mend a sick world economy; enero 20, 2009), una vez que se detiene la demanda que proviene de los pa铆ses deficitarios, la oferta originada por los superavitarios eventualmente parar谩 tambi茅n, a no ser que se encuentre c贸mo estimular nuevamente al consumo.
En mi opini贸n, es ah铆 donde se est谩 haciendo un esfuerzo f煤til y poco sensato. Considerando que la descomunal demanda estuvo financiada con endeudamiento, y que el valor de los activos que fueron ofrecidos como colateral para obtener ese cr茅dito se ha desplomado, ha llegado la hora de que esas familias endeudadas se aprieten el cintur贸n y paguen lo que deben.
Mientras tanto, los bancos quedar谩n lami茅ndose las heridas y viendo c贸mo paulatinamente se vuelven a hacer de capital para compensar el enorme deterioro que han tenido y seguir谩n teniendo en su base de activos, conforme no puedan cobrar, las garant铆as que tienen no valgan lo que se cre铆a, y sus propias inversiones bajen de valor. 驴Y esto qu茅 tiene que ver con los pa铆ses pobres? Nuevamente, mucho; la inusual abundancia de cr茅dito se dio como consecuencia de los enormes sobrantes de ahorro que proven铆an de los pa铆ses superavitarios. Idealmente, m谩s que irse a financiar consumo, esa alta generaci贸n de ahorro debi贸 irse a financiar inversiones de capital, a financiar el desarrollo de capacidad productiva y de infraestructura en pa铆ses en v铆as de desarrollo. Si eso hubiese sido posible, ahora tendr铆amos una base de demanda mucho m谩s amplia y balanceada.
En su lugar vemos un desesperado esfuerzo por hacer que los pa铆ses deficitarios sigan demandando, lo cual equivaldr铆a a convencer a un drogadicto en sobredosis de que se inyecte la 煤ltima raci贸n de hero铆na. Este ejercicio me recuerda al desatinado esfuerzo que los pa铆ses en desarrollo hacen por incrementar sus ingresos fiscales recurriendo siempre al mismo peque帽o grupo de causantes cautivos, en vez de incrementar la base de contribuyentes motivando incluso a los contribuyentes menores a que paguen impuestos.
脡stos pueden tener una menor capacidad individual de pago, pero su n煤mero los puede volver una fuente de recaudaci贸n m谩s estable. La otra alternativa ser铆a que sean los propios pa铆ses superavitarios los que se lancen a consumir, a pesar de que muchos de ellos no tienen (a corto plazo) las condiciones sociales b谩sicas que les permitan frivolizarse, pues no tienen sus necesidades b谩sicas cubiertas por una red de servicios sociales eficientemente provistos.
Eso es lo que ocurre en China, por ejemplo, con los deficientes servicios de salud estatales que fuerzan a que la poblaci贸n acumule ahorro en caso de que requieran acudir a los proveedores de medicina privada. Pretender que los problemas actuales se resuelvan con las mismas herramientas que provocaron el colapso, si bien puede generar frutos en un plazo m谩s corto, garantiza que eventualmente volveremos al mismo punto del cual partimos. Se habla de la necesidad de recapitalizar a los bancos, con la cual estoy de acuerdo, pero se condiciona el proceso a que 茅stos se comprometan a volver a empezar a prestar. Eso es absurdo.
Tenemos que entender que el problema requerir谩 de soluciones mucho m谩s realistas y, desafortunadamente, de m谩s lento efecto. El principal problema de los balances de los bancos hoy es de opacidad. Hace veinte a帽os, en 茅stos hab铆a activos f谩ciles de valuar y, por lo mismo, susceptibles de ser f谩cilmente liquidados 鈥揳unque fuese con descuento- en caso necesario.
Hoy tenemos bancos con estructuras de alta complejidad en sus libros. Algunas de 茅stas son el resultado de haber titularizado o bursatilizado hipotecas de baja calidad crediticia (el infame 鈥渟ubprime鈥), pero donde el banco no tiene directamente la hipoteca en sus libros sino una rebanada de un pastel donde hay muchas de 茅stas mezcladas. No sabemos si en esa rebanada hay estructuras t贸xicas o si tiene otras que no lo son tanto.
Para agravar la situaci贸n, la necesidad de liquidez de los bancos para rehacer su capital ha provocado ventas de emergencia de estos valores. Al no tener 茅stos una valuaci贸n transparente, sus precios se han colapsado pues los inversionistas institucionales evitan comprarlos (aunque puedan hacerlo con enorme descuento) ante el miedo a no poder deshacerse de ellos despu茅s. Desafortunadamente, la probabilidad de que la rebanada del pastel sea t贸xica seguir谩 aumentando conforme los precios de los bienes ra铆ces sigan cayendo y conforme el cr茅dito al consumo tambi茅n se siga deteriorando. Y no, la soluci贸n no pasa por artificialmente crear demanda por inmuebles para que los precios dejen de caer.
Al final del d铆a, de una u otra forma tenemos que volver a niveles razonables de los precios de 茅stos relativos al nivel de ingreso de la poblaci贸n y al posible rendimiento que 茅stos generan si son ofrecidos en renta. Como dije en alg煤n escrito anterior, en la ciudad donde vivo 鈥揘ueva York- se sigue vendiendo en 15 mil d贸lares por metro cuadrado un departamento en una zona buena (pero no de lujo); en la Quinta Avenida el precio puede ser entre cincuenta y cien por ciento mayor.
Olvid茅monos por un momento del ingreso que tiene que tener un potencial comprador y hagamos simplemente el ejercicio de alguien que lo compra por negocio y lo alquila. Para tener un rendimiento de 4% anual sobre la inversi贸n, considerando pagos de mantenimiento e impuestos, ese departamento tendr铆a que alquilarse en alrededor de diez mil d贸lares al mes. Al precio en que hoy se alquila, la rentabilidad es de s贸lo 1.6%.
La 煤nica raz贸n, entonces, para comprarlo ser铆a su potencial revaluaci贸n en el mercado. Dado que veo dif铆cil que el nivel de las rentas suba, los precios tienen que bajar bastante m谩s hasta que la relaci贸n precio/renta haga sentido. S铆, alguien me podr铆a discutir que es Nueva York, que los precios han ca铆do menos aqu铆, que hay regiones que ya presentan ajustes mayores, etc茅tera.
Lo que yo respondo es que los par谩metros que hoy se usan para analizar el mercado inmobiliario est谩n sesgados por un periodo de bonanza demasiado largo. Por ejemplo, se estima que m谩s de 25% de la demanda por inmuebles en los 煤ltimos a帽os provino de gente buscando especular, no tratando de hacerse de vivienda. 脡sta se ha retirado del mercado y no va a volver.
En mi experiencia, todo mercado que produce una burbuja genera tambi茅n una correcci贸n excesiva en la baja. Esta condici贸n es necesaria para volver a atraer capital a invertir en un activo a todas luces barato. Estamos a煤n lejos de ese punto. El problema est谩 en que ese ajuste seguir谩 erosionando el capital de los bancos cuya 煤nica posibilidad de acci贸n sensata es concentrarse en sanear su balance -ya sea incrementando su base de capital o disminuyendo sus pasivos- olvid谩ndose de paliativos cortoplacistas y ut贸picos que s贸lo posponen la posibilidad de soluciones reales.
Desafortunadamente, tomar谩 a帽os que nos deshagamos de los excesos provocados por la euforia y el comportamiento irracional. Ser铆a absurdo pensar que la soluci贸n est谩 en que 茅stos contin煤en. El sistema bancario mundial est谩 herido y la preocupaci贸n tiene que estar m谩s en sanarlo que en asegurarnos de que se levante de la cama y empiece a correr pronto. Hacerlo garantiza simplemente una reca铆da. Los consumidores tienen que regresar a patrones razonables y vivir de acuerdo a su realidad. Hacerlos ver como las inocentes v铆ctimas del enga帽o bancario es irresponsable y suscita un peligroso precedente.
Los bancos tienen que regresar a modelos de negocios prudentes y los excesos tienen que castigarse. Algo que 鈥渙paca鈥 a煤n m谩s la situaci贸n de los bancos es la enorme proporci贸n del negocio que ni siquiera est谩 formalmente en sus balances. Citibank, hoy en boca de todos, tiene m谩s activos fuera de su balance que en 茅ste. Quienes propiciaron esta situaci贸n tienen que mostrar que llegaron a 茅sta manteni茅ndose dentro de par谩metros legales. La globalizaci贸n de la econom铆a provoc贸 la aceleraci贸n de la fase expansiva del ciclo econ贸mico.Esa misma interacci贸n entre las diferentes regiones y mercados tiene que sentar las bases para un desarrollo balanceado y realista.
En su discurso de toma de posesi贸n, Barack Obama dijo que 鈥渓a riqueza de Estados Unidos se mide no por el tama帽o de su PIB sino por el alcance de su prosperidad鈥. Lo mismo podemos decir del mundo. Las soluciones sustentables tienen que afrontar el problema de desigualdad porque s贸lo en la medida en que se desarrollen soluciones que incorporen a los miles de millones de marginados a la econom铆a mundial, podremos generar niveles de demanda que no requieran de la frivolidad excesiva y el endeudamiento a niveles peligrosos de los habitantes de pa铆ses como Estados Unidos, Inglaterra o Espa帽a que ahora tendr谩n que sufrir la resaca posterior a la larga fiesta.
Las columnas, artículos, mensajes de foros y cualquier otro servicio provisto por Yahoo! en Español Finanzas tienen sólo un propósito informativo en materias de finanzas e inversiones y no deben ser tomados como asesoría al inversionista. Bajo ninguna circunstancia la información que se presenta en este contexto representa una recomendación para comprar, vender o retener valores. Los puntos de vista y opiniones expresadas en un artículo o columna corresponden exclusivamente al autor, Yahoo! no los comparte necesariamente, ni implican un aval de Yahoo! a ningún consejo o estrategia de mercado.
Derecho de Autor © 2009. Yahoo! En Espa帽ol, Inc. Yahoo! En Espa帽ol, Inc.. Todos los derechos reservados. |
Cotizaciones retrasadas, si no indica lo contrario. Hay un atraso de 15 minuntos para el NASDAQ y 20 minutos para NYSE y Amex. Tambi茅n vea los tiempos de retraso para otros mercados. Las cotizaciones y otra infromaci贸n fueron provistas por proveedores iependientes que est谩n identificadas en la p谩gina de participantes de Yahoo! En Espa帽ol. El 铆ndice S&P 500 fue provisto por Comstock. Toda la informaci贸n se prov茅e "tal como es" para prop贸sitos informativos solamente, y no para prop贸sitosnegociaci贸n o recomendaci贸n. Antes de iniciar una transacci贸n, te sugerimos que consulta tu asesor financiero para verificar la informaci贸n. Ni Yahoo! En Espa帽 cualquier proveedor independiente es responsable por errores, faltas o retrasos acerca de esta informaci贸n, o cualquier acci贸n tomada en relaci贸n con la informan contenida aqu铆. Ingresando al sitio de Yahoo! En Espa帽ol te compromete a no distribuir la informaci贸n contenida aqu铆. |